Existen muchos, de distintos tipos, algunos que se cumplen, otros no! Pero todos los tenemos, los grandes y los chicos!
Existen unos que son buenos, otros que nos hacen llorar, reír, suspirar. Hay veces que no los encontramos, otras que no los podemos quitar de encima.
Lo importante es que nos llevan a conocer a ese niño que tenemos en nuestro interior, que nos muestran nuestras verdaderas intenciones, que nos dan esperanzas, que nos hacen ver quienes somos en verdad!
Blog dedicado a temas tan generales pero tan interesantes como la lectura y los deportes. Dos cosas que nos apasionan a muchos.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
El sueño
Innato
Despierto abriendo lentamente los ojos, no quería hacerlo, había pasado toda la noche despierto debido al terrible dolor que llenaba mi pecho. Era un dolor profundo y constante, respiraba con dificultad; además, tenia terribles escalofríos, debió ser la fiebre que volvió.
Había estado así durante los dos últimos meses, días en que me oculte del mundo exterior por temor a que los demás se enteraran de mi terrible condición.
No quería su lastima, no la necesitaba.
Estaba en la misma habitación de siempre; era un cuarto oscuro y frío, húmedo y con mal olor.
A mi derecha, la puerta, de madera ya algo podrida, de esas que dan la sensación de que en cualquier momento se fuera a romper, partir en mil pedazos y hacer fácil el acceso al resto de la casa; lugar al que no quería entrar, o salir, de donde podrían entrar todos a verme. Por eso siempre la tenia cerrada, para impedir que otros llegaran a mi.
Al lado de la puerta, un viejo escaparate, era de lata ya oxidada, tenía un color cobrizo y desprendía un fuerte aroma a humedad. En ese sucio cajón guardaba la pocas pertenencias que tenia y que protegía tal cual tesoro, mi tesoro. No me gustaba que nadie revisara mis cosas, pero debido a mi condición tenia que permitirlo.
Al frente mio, una pequeña ventana, daba a la calle principal, lugar donde todos los días se podían escuchar a los niños jugando, las personas hablando, las muchachas susurrando, los perros ladrando. Hace ya unas tres semanas una pareja de gorriones había hecho un nido al pie de mi ventana, siempre se escuchaba a los pichones piando y piando y a los padre alimentándolos.
Lo odiaba, todo eso lo odiaba; la luz matinal, la risilla de los niños, los pájaros revoloteando, las conversaciones tan vanas y comunes y vagas; no quería escuchar, no quería ver.
La ventana la mantenía cerrada para impedir todo eso, el resplandor de la luz entrar a mi habitación, con sus tenebrosas sombras invadiendo mi ser, invadiendo mi tan anhelada privacidad; simplemente lo odiaba.
A mi derecha un único cuadro que adornaba mi habitación; en realidad era una vieja fotografía pegada a un sucio marco, pero era mi posesión mas valiosa, mi mas preciado tesoro.
Era una fotografía de mi madre, la única persona que en verdad me comprendió. Ella lo dio todo por mi.
Era una mujer graciosa en su trato pero firme en su decisión. Había sufrido mucho en su vida, pero a pesar de ello mantenía siempre un carácter dócil a pesar de las adversidades que tuviera que afrontar.
Cada vez que yo tropezaba ella me sostenía, y cuando caía fuertemente me sabia levantar.
Recuerdo el día en que con lágrimas en sus ojos se despedía de mi diciéndome que todo saldría bien. La única promesa que no logro cumplir.
En este momento me doy cuenta que la necesito mas que nunca, pero ¿Donde esta?, ¿Donde se encuentra?; ¿Por que se ha ido?, la quiero a mi lado.
Alzo mi voz gritando y gritando, pero no encuentro respuesta; me quedo nuevamente en silencio.
Y por ultimo, sobre el viejo colchón al que llamo cama, yo, inmerso en mis mas profundos pensamientos, luchando contar mis fantasmas internos, y contra este profundo dolor que me va llevando lentamente a un inminente fin.
Tantas vidas allí afuera,
personas que hacen cosas que nosotros no nos imaginamos,
viviendo en mundos aun no descubiertos,
todos tan cerca pero tan distantes.
Haciéndolo todo a su manera,
pero teniendo siempre algo en común,
las ganas de vivir.
Y yo aquí, luchando entre la vida y la muerte,
sin mas deseo que el de dormir,
anhelando que todo esto se acabe,
que todo llegue a su fin.
Ahora, les digo que pudieran creer que soy una buena persona,
que siempre lo hice todo bien.
Cuan ciegos estaban, todos ustedes, no era así.
Siempre busque mi propio beneficio tratando de controlarlos.
Un momento, ¿es eso cierto? o ¿estoy nuevamente delirando?, !no lo se!
Ahora veo sobre el techo confusas imágenes que se van moviendo de un lado a otro, como un remolino, son recuerdos, de mi infancia, juventud, de la edad adulta, de todas esas personas que se cruzaron por mi camino, aquellos que estuvieron en determinado momento y luego desaparecieron para nunca mas volver, y que los extraño, todos aquellos que dejaron una marca en mi.
Tantas cosas ocurrían y no logre comprender,
tantas cosas que dejaron de pasar o no logre ver.
Tanto que quise, pero no pude hacer,
ya todo se esta despejando de mi ser.
La respiración se va haciendo mas corta, mas débil,
las imágenes se han ido disipando,
el fuerte dolor aprieta mas y mas espeso,
el frío invade mi cuerpo.
Desmayo por un momento,
estaba todo confuso, ya no sentía,
!ya no sentía nada!
El dolor se ha ido, la fiebre ha desaparecido.
Pero, ¿donde estoy?
Me encuentro en una especie de parque o jardín,
me levanto y empiezo a caminar lentamente,
no comprendía nada,
pero todos esos colores,
todas esas formas,
!Que maravilla!
El resplandor del sol,
el roce del aire,
el agua cristalina,
todo es maravilloso.
Sigo caminando por un momento y noto a lo lejos que alguien se aproxima a mi,
estaba llorando, pero no era un llanto de dolor sino de alegría.
A esa persona la había visto antes ¿donde?
Miro detalladamente, pero ¿No puede ser?
Si, era la del retrato, era mi madre,
tal y como la recordaba e pequeño.
Sin pensarlo corro hacia ella,
yo también estoy llorando,
de felicidad,
nos abrazamos fuertemente,
sin mencionar palabra alguna.
Al final ella tenia razón, todo salio bien......
Epitafio de un sentimiento aún no determinado
Simplemente alce mis ojos y vi hacia el horizonte, el paisaje no era tan hermoso como me lo imaginaba; era una escena triste y sombría. En un par de segundos aquello en lo que me había afianzado con tanta fuerza se escapo de mis manos.
¿Ahora que haría?, ¿llorar y sufrir por ello?, ¿Esperar a ver como se daba todo?. Me inclinaba por la segunda.
Seguí caminando y tropecé con vestigios de lo que parecía ser una gran confusión. La sangre me hervía, sentía como se me formaba un nudo en mi garganta y la respiración, no podía respirar, el corazón se iba deteniendo. No lo quería ver, no debía verlo, y sin embargo, seguí observando.
Busque respuestas, pero no las halle, trate de apartar la vista pero no pude; hasta que instintivamente mis pies comenzaron a andar. Me dirigía hacia un destino que no me imaginaba, algo que nunca espere, que siempre le reuia y que sin embargo me abrió sus puertas de par en par. Seguí caminando, acercandome cada vez mas, pensando aun en lo que acababa de ver. ¿Serian simples ilusiones?. ¿Una gran confusión?, ¿O una triste broma?. Aun no lo entendía.
Me dispuse a pensar, tantas realidades se abrían ante mi, tantas cosas que vendrían a ser determinadas por mi actitud. No todo estaba perdido, ¿O si?. El tiempo me lo responderá.
Quise escribir algo que estuviera acorde a lo que sentía que no fuera contraproducente para lo que me esperaba; la musa no aparecía, pensé y llore; busque palabras y me ahogue en mi desesperación hasta que al fin llego; la musa olvidada se aparecía ante mi y me decía:
"Piensa un momento en lo que has hecho,
en tus actos y en tu futuro;
¿que es lo que quieres hacer?
¿que metas tienes?
Es posible que pienses cuan loco de amor por ti estoy,
es así, loco de amor por ti; y sin embargo me voy,
no sin antes decirte que dejaste una gran marca en mi corazón.
Algo me dice que luche por tu amor,
pero me impide actuar debido a los hechos,
a las circunstancias.
Se que quieres cosas, anhelas otras,
pero piensa, ¿ Con quien puedes llegar a tenerlas?
¿Acaso no te puedo hacer feliz?
¿Acaso mi recuerdo no existe en ti
para que te hayas apartado de mi
y así hacerme sufrir?
No te digo mas nada,
solo piensa en tus actos y medita,
porque todo depende de eso".
Esto fue lo que me hizo escribir la musa de mi corazón, sin embargo, mi mente estaba en una profunda controversia, ¿se lo daba o no?, ¿se lo hacia llegar o no?. Simplemente lo deje en el olvido, esperando a que ella en su caminar lo encontrara y lo leyera.
Lamentablemente no pude escribir más palabras porque mi conciencia me lo impedía, no dejaba que las palabras mas bonitas salieran de mi, solo una muestra, una ínfima muestra de lo que siento.
Seguí avanzando, llegando ya las puertas, contemplando del otro lado cosas inimaginables, que nunca e mi tan corta vida llegue a pensar que iba a tener, que iba a encontrar, pero al ver tantas maravillas no estaba completamente feliz, porque se que esa persona también las anhelaba y no las va a poder tener, ¿quizás si, o no?. Triste porque yo se las podía dar, pero no va a ser así.
De pronto oí, escuche a las puertas hablar, decirme: tienes ante ti tantas cosas, todo eso puede ser tuyo, ahora ¿las tomas o las dejas?. Inmediatamente respondí: las tomo. Me dijo: tienes ante ti una sola oportunidad de hacer las cosas bien, pero las debe hacer en este momento. Ahora entra ya y olvidate del dolor que llevas dentro, esas cosas pasan, son lecciones que nos dan la vida.
Pero era algo que llevaba muy profundo en mi, un terrible sentimiento de ineptitud. Pero ya estaba decidido, lo haría, daría ese paso.
Recuerdo las cosas que hacia hace unos años atrás, en lo que he cambiado, y la mayoría de las veces por ti, y tu, no lo notaste. A pesar de todo ello, sigo pensando que eres mucho para mi, pero ahora, al ver esta tan grande oportunidad, decidí dejar esto por el momento y entrar. Ya lo demás el tiempo y nuestras actitudes lo determinaría...........
Memorias de un caballero errante
Contemplando las imágenes más puras que genera mi inconsciente, suponiendo que la realidad se convierte en fantasía; efectuando correcciones en mí pensar. Nada más lejano a la vida propia de un ser corriente.
He visto personas naufragar en sus motivos, llegando caóticamente a un fin para nada esperado; siguiendo sus meros instintos, embaucando hasta su propio corazón.
Todo se reduce a la manifestación inequívoca de la grandeza en primera persona; un “yo” que se antepone a todo lo que lo rodea.
No existen barreras ni obstáculos que antepongan la solicitud alucinante de un corazón desesperado; no hay absolutamente nada para solucionar el duro batallar de una mente sin conciencia. Sobrevalorado el temor insano a la extinción de la existencia misma
Siniestro el fuerte retumbar en mis oídos, el sonido tamboril de un acto africano; espantos en mis sueños y coherencia en mi despertar. Brillos tenues palidecen mi triste ofuscar.
Buscando una vía de escape para la impenetrable soledad, una pesquisa sobre los recuerdos más incorruptibles que atormentan el valor de nuestro despiadado corazón. Humanos somos los destructores de nuestra maquiavélica especie.
Un atisbo de esperanza surca el amanecer, algo a que aferrarse sin miedo a caer. No existen dudas ni un falso acontecer. No más caminos que tomar, solo la vía que este errante caballero llego a emprender.
miércoles, 10 de agosto de 2016
Recuerdos de mi infancia parte 3
De niño era muy imaginativo, como no tenia con quien jugar (vivía con dos primas pero no me gustaban sus juegos y no me dejaban casi salir a jugar con los muchachos de la calle) me inventaba muchas historias.
En primer grado la maestra llamo a mi mama asustada y pidiéndole que me llevara a un sicólogo porque estaba método en un mundo de fantasía.
El hecho es que los compañeritos siempre llegaban con sus cuentos de viajes y paseos y esas cosas, y como yo no tenía anécdotas de ese estilo invente una.
Les dije que yo venia de un planeta muy lejano a la Tierra para aprender la cultura terrícola porque era un príncipe muy importante y para en un futuro ser coronado rey tenia que aprender todo sobre los seres humanos. Que mi planeta tenía 2 soles y 3 lunas y que el pasto era azul.
Les di un nombre que ahora no recuerdo y les describí muchos paisajes y animales.
Los niños me creyeron y siempre me preguntaban más y más, y yo inventaba más y más.
Un día la maestra me escuchó relatar una de esas fantasiosas historias y quiso darme una lección para hablar siempre con la verdad. Así que me comenzó a hacer muchas preguntas, y yo para no quedar mal con mis compañeritos le respondía a todo con una seguridad tal que la asusto y le envió esa nota a mi mamá jejeje.
Menos mal que mi mamá me conocía y no me llevó para ningún sicólogo, solo me dijo: papito si no quieres que piensen que estas loco, no les digas a tus compañeros esas historias. Más nunca lo hice jejeje....
Recuerdos de mi infancia parte 2
En la primaria era un estudiante un poco aplicado, estando siempre entre los mejores de la clase. Los compañeros pensaban que era amanerado y me trataban como tal (burlándose, golpeándome, etc).
Me decían "catirrusio" o "copete mariposa". Al menos los maestros siempre me defendían, bueno; la mayoría del tiempo jejeje.
Recuerdo un día que vida una revista con mujeres desnudas que tenía mi tío escondida por ahí y me llamó mucho la atención. Me la lleve a la escuela y se la mostraba a los muchachos, y como veía que les gustaba la cosa empecé a cobrarles por verla, hasta que la maestra me descubrió y me la quito, no sin antes darme tremendo regaño. Mas nunca vida esa revista jejeje.
A veces los muchachos me golpeaban, me empujaban y hacían cosas malas, hasta que ya en 6to grado me harte y agarre un pupitre y empecé a darle pupitrasos a todo el mundo en frente del maestro. Este hizo como que no vio nada jejeje, hasta ese día se metieron conmigo.
Recuerdos de mi infancia
Me crié en un pequeño pueblo de Los Andes venezolanos. En la casa vivíamos unas 8 personas. Estábamos mi abuela, mi mama, mi tío, mi tía y su esposo, dos primas y yo.
Tenia un gran patio que yo veía como un campo de fútbol o de béisbol, y al fondo un gran solar que terminaba con una quebrada que lo cruzaba.
El solar tenia arboles de aguacate, guayaba, guanábana, onoto, cacao, cambures y muchas matas de auyama, cilantron, y no recuerdo que mas.
Usualmente en el día era un poco caluroso pero en la noche pegaba un frío bien sabroso.
Mi mayor trauma era que el baño estaba afuera en el patio, y en las noches cuando me daban ganas de hacer pipi tenia que salir y atravesar el patio, y contemplar todas esas sombras y sonidos tenebroso, por lo que era común que despertara a mi mamá para que me acompañara al baño.
Era el único varoncito de la casa, así que en cierto sentido me malcriaban un poco jejeje y yo me aprovechaba.
Lo que no me gustaba era que la bodega mas cercana estaba a unas 6 cuadras de la casa y para mi era una verdadera odisea llegar allá, sobretodo de noche porque pensaba que me iba a llevar el cupacabras o los platillos voladores. Y lo peor ocurría cuando llegaba de la bodega y se me había olvidado comprar algo, o a mi abuela o tía o tío o mamá o quienquiera que me enviara se le olvidaba pedirme algo.
No me dejaban jugar mucho con los muchachos de la calle porque eran muy groseros, pero yo a veces me escapaba y jugaba con ellos hasta que salíamos peleando y llegaba llorando de vuelta a la casa. Jejeje que recuerdos....